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Textos de diversos autores sobre memoria, política y cultura.

viernes, 5 de febrero de 2010

Las cartas están sobre la mesa. Por Giovanni Beluche V.

Las cartas están sobre la mesa
 Por Giovanni Beluche V.
Sociólogo



 A pocos días de las elecciones nacionales muchos ciudadanos no han decidido por quién votar. La campaña ha sido poco seductora porque, a sabiendas de sus profundas debilidades, los partidos políticos de la oligarquía han ocultado sus verdaderos postulados tras una cruzada mediática vacía y demagógica. Uno de los temas ausentes, abordado si acaso de forma marginal, tiene que ver con el modelo de acumulación capitalista por el que han optado los gobiernos durante los últimos veinte años y sus efectos en la sociedad costarricense. El 7 de febrero se enfrentan como mínimo dos propuestas de país que son excluyentes entre sí.

Dos propuestas antagónicas
Una representada por Laura Chinchilla, Otto Guevara y Luis Fishman, que apuesta por la continuidad del modelo. Con diferencias de matices propagandísticos, están unidos al cordón umbilical neoliberal, que ha enriquecido a un pequeño grupo oligárquico, ensanchando la brecha entre ricos y pobres. Todos contribuyeron para consolidar el paradigma aperturista que la administración Arias nos deja como herencia. Por el otro lado, las candidaturas de Ottón Solís y Eugenio Trejos, ofrecen recuperar la tradición solidaria del Estado costarricense. 

Las propuestas contestatarias: el PAC
La campaña electoral del PAC ha sido clara en señalar a las políticas neoliberales y a la corrupción como responsables de tanta inequidad y de la crisis social que vive el país. Ofrece al electorado una alternativa de gobierno que promete devolver al Estado su rol central de redistribución de la riqueza, desarrollo sostenible y generación de políticas públicas inclusivas, que se puede enmarcar dentro de la tradición socialdemócrata. La oferta programática del PAC es sin duda progresiva respecto de sus contendores neoliberales (PLN, ML, PUSC).

Una piedra en el zapato es la candidata a vicepresidenta escogida por Ottón Solís, proveniente de las filas defensoras del TLC, salida de la furibunda cámara de exportadores (tan fiebres que mantienen todavía su pancarta de Sí al TLC), quien genera profunda y legítima desconfianza en un sector del electorado que ha acompañado a Solís en anteriores campañas. A esto se suma la constante negativa de construir una alianza electoral en condiciones democráticas, estableciendo una coalición de cúpulas casi en vísperas de las elecciones. 

Pero el PAC es la única opción contra la continuidad neoliberal capaz de disputarle el triunfo a Laura Chinchilla, lo que nuevamente le convierte en el imán que atrae a multitudes de costarricenses descontentos, que aspiran a un verdadero cambio de rumbo que nos dirija hacia una sociedad más democrática y equitativa. Por eso buena parte del activismo anti TLC, que se agrupó en los Comités Patrióticos, va a favorecer al PAC en las
tres papeletas o va a quebrar su voto: para presidente por Ottón y para diputados por el Frente Amplio. 

Las propuestas contestatarias: el Frente Amplio
El programa del Frente Amplio, deliberadamente ignorado por los grandes medios de comunicación, se resume en las “12 Propuestas para Salvar al País”, bajo el lema de más democracia y justicia social. Más allá de lo que le falte o le sobre, el programa constituye un claro desafío al enfoque neoliberal y allí está su principal virtud. 

Una de las mayores fortalezas del FA radica en la calidad de sus candidatos y candidatas a puestos de elección. En la nómina presidencial: Eugenio Trejos, figura emergente en la política, con sobresaliente papel en la lucha contra el TLC y sin pretensiones de convertirse en el candidato de las izquierdas. Le acompañan Carmen Chacón Mora, trabajadora social y dirigenta sindical; y, Wilmar Matarrita, quien posee una inquebrantable trayectoria al lado de las luchas populares, dirigente de FEDEAGUA y COPROALDE, organizaciones destacadas en la defensa de los pequeños agricultores, la agricultura sostenible, el medio ambiente, el acceso al agua y los derechos de las comunidades. 

Entre los candidatos a diputados sobresalen dos jóvenes figuras: José María Villalta, abogado, ecologista y activista del movimiento contra el TLC. Y Eva Carazo, psicóloga social, dirigenta del Movimiento de Agricultura Orgánica Costarricense (MAOCO), luchadora social desde las movilizaciones contra el combo del ICE. Dos figuras que le aportarían un puente a las organizaciones sociales en la nueva asamblea legislativa.

Las propuestas contestatarias: el abstencionismo
Existe una creciente cantidad de ciudadanos que no se sienten seducidos por un sistema electoral profundamente antidemocrático como el costarricense. Esta campaña ha vuelto a demostrar que quien no tiene dinero no existe electoralmente. La injerencia de millones de dólares de origen desconocido, el vergonzoso papel de los grandes medios de comunicación (anti democráticos hasta el tuétano), un TSE parcializado y sometido al Arismo y las continuas decepciones que se suceden cada cuatro años, han llevado a un creciente abstencionismo. 

Lejos de vilipendiarlos como hace la demagogia electorera, los partidos políticos deberían hacer el esfuerzo por entender el mensaje: expresan su repudio a la política, a los políticos y al viciado sistema electoral mediante la abstención. Una parte de esta corriente plantea que sin organización social popular, las elecciones sirven de poco y en eso tienen razón absoluta.

Ubicar el enemigo principal
En esta contienda no está en juego el cambio del régimen político de Costa Rica, pero sí existe la oportunidad de sacar del gobierno a la derecha neoliberal recalcitrante. Y nadie debería dudar que eso llevaría a una importante reconfiguración del escenario político, que dicho sea de paso, ha estado cuesta arriba para el movimiento popular.

Que cada cual construya su espacio político, que no se renuncie a la sana crítica y al debate, pero de aquí al 7 de febrero hay que centrar las baterías en derrotar a la candidata neoliberal
y sus aliados, incluido Otto Guevara que trata de seducir a parte del electorado con sus cantos de sirena. 

Para echar a los neoliberales del gobierno, unos optan por votar al PAC, otros por el Frente Amplio, personalmente considero legítima la motivación de ambos electores, pero la tarea desde el lunes 8 de febrero seguirá siendo la organización social independiente de los sectores populares y la movilización que ha demostrado ser la única herramienta eficiente para defender sus intereses.

Las cartas están sobre la mesa.

4 de febrero de 2010.

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